El salmón de piscifactoría    es un desastre tanto para el medio ambiente como para la salud humana, y las pruebas demuestran que el salmón de piscifactoría es aproximadamente 5 veces más tóxico que cualquier otro alimento analizado  

En estudios de alimentación animal, los ratones alimentados con salmón de piscifactoría desarrollaron obesidad y diabetes – efectos que los investigadores opinan, están relacionados con las exposiciones tóxicas 
Además de los pesticidas y antibióticos utilizados en la piscicultura, la fuente más importante de exposición tóxica se encuentra en el pienso seco que contiene dioxinas, bifenilos policlorados y otros contaminantes tóxicos
Las concentraciones de bifenilos policlorados (PCB, por sus siglas en inglés) en el salmón de piscifactoría son, en promedio, 8 veces más altas en comparación con en el salmón silvestre
El salmón de piscifactoría tampoco tiene el perfil nutricional del salmón silvestre, cuyo contenido de grasa omega-6 es 5.5 veces mayor que el salmón salvaje, lo que inclina en la mayoría de las personas la proporción de omega-3 y omega-6 en lugar de balancearla.

Fuente: Dr. Mercola

El consumo de Omega-3, dentro de una dieta saludable caracterizada por la ingesta de fibra y probióticos, puede mejorar la diversidad de la microbioma intestinal, según ha puesto de manifiesto una investigación llevada a cabo por expertos de Universidad de Nottingham y el King's College de Londres (Reino Unido). Para alcanzar esta conclusión, publicada en 'Scientific Reports', los investigadores analizaron a 876 mujeres adultas y ancianas a las que solicitaron que consumieran ácidos grasos Omega-3, presentes en el aceite de pescado, analizando posteriormente los niveles en sangre de estos ácidos. De esta forma, los expertos observaron que aquellas que consumían más Omega-3 tenían una microbiota más diversa en el intestino, lo que se asociaba a un menor riesgo de diabetes, obesidad y enfermedades intestinales como la de Crohn. "Nuestro estudio es el más grande hasta la fecha para examinar la relación entre los ácidos grasos omega-3 y la composición del microbiota intestinal. Esta cohorte de mujeres voluntarias se había utilizado previamente para investigar la contribución genética humana a la microbioma intestinal en relación con el aumento de peso y la enfermedad. Examinamos su ingesta de ácidos grasos omega-3 usando cuestionarios de frecuencia alimentaria y encontramos que estos datos, junto con sus niveles séricos de omega-3, estaban fuertemente asociados con la diversidad y el número de especies de bacterias sanas en el intestino", ha comentado la investigadora Ana Valdés. Además, los científicos observaron que los altos niveles de Omega-3 en sangre estaban correlacionados con altos niveles de un compuesto llamado N-carbamilglutamato (NCG), el cual se ha demostrado en animales que reduce el estrés oxidativo en el intestino.

Fuente: Agricultura ecológicaEl consumo de Omega-3, dentro de una dieta saludable caracterizada por la ingesta de fibra y probióticos, puede mejorar la diversidad de la microbioma intestinal, según ha puesto de manifiesto una investigación llevada a cabo por expertos de Universidad de Nottingham y el King's College de Londres (Reino Unido). Para alcanzar esta conclusión, publicada en 'Scientific Reports', los investigadores analizaron a 876 mujeres adultas y ancianas a las que solicitaron que consumieran ácidos grasos Omega-3, presentes en el aceite de pescado, analizando posteriormente los niveles en sangre de estos ácidos. De esta forma, los expertos observaron que aquellas que consumían más Omega-3 tenían una microbiota más diversa en el intestino, lo que se asociaba a un menor riesgo de diabetes, obesidad y enfermedades intestinales como la de Crohn. "Nuestro estudio es el más grande hasta la fecha para examinar la relación entre los ácidos grasos omega-3 y la composición del microbiota intestinal. Esta cohorte de mujeres voluntarias se había utilizado previamente para investigar la contribución genética humana a la microbioma intestinal en relación con el aumento de peso y la enfermedad. Examinamos su ingesta de ácidos grasos omega-3 usando cuestionarios de frecuencia alimentaria y encontramos que estos datos, junto con sus niveles séricos de omega-3, estaban fuertemente asociados con la diversidad y el número de especies de bacterias sanas en el intestino", ha comentado la investigadora Ana Valdés. Además, los científicos observaron que los altos niveles de Omega-3 en sangre estaban correlacionados con altos niveles de un compuesto llamado N-carbamilglutamato (NCG), el cual se ha demostrado en animales que reduce el estrés oxidativo en el intestino.

Fuente: Agricultura ecológica

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